Viaje San Cipriano
El fin de semana tuve la
oportunidad de conocer el hermoso municipio de San Cipriano. Salimos en la
mañana, estaba muy ansiosa por llegar pues me habían hablado maravillas de este
sitio.
Una de las paradas en el
camino para llegar allá fue en el lago Calima es muy bonito, su color es
parecido al mar, es grande y tiene una brisa deliciosa, me encantó. Me sorprendió saber que no
es natural sino construido; es increíble ver que el hombre tienen tantas
capacidades como para crear algo así ya que pensaba que esto soló lo hacía la
naturaleza misma quede con ganas de regresar.
Luego hicimos una pequeña
parada en la plaza principal de Buenaventura y pude observar que el mar estaba
muy contaminado había basura flotando y en cuanto a su población se veían
muchos indigentes. No es lugar muy seguro ya que nos advirtieron no bajar nada
de valor.
Luego llegamos a Córdoba en
donde dejamos el bus, recogimos nuestro equipaje y allí nos esperaba un curioso
medio de transporte llamado “brujitas”, es un carrito de madera en forma de
banca y se moviliza por una vía férrea pues los recursivos habitantes de San
Cipriano utilizaron las vías de un tren que pasa dos veces por semana para
movilizar
este vehículo el cual es jalado por una motocicleta; la vista era espectacular ya que iba al aire libre aunque tenía poca seguridad pues uno se sentaba a los lados y se podía caer fácilmente. Me pareció un poco incómodo ver que es solo era una vía y si se cruzaban dos brujitas, el que llevara menos personas se tenía que bajar para dejar pasar a los otros.
este vehículo el cual es jalado por una motocicleta; la vista era espectacular ya que iba al aire libre aunque tenía poca seguridad pues uno se sentaba a los lados y se podía caer fácilmente. Me pareció un poco incómodo ver que es solo era una vía y si se cruzaban dos brujitas, el que llevara menos personas se tenía que bajar para dejar pasar a los otros.
Este recorrido duró media
hora y por fin llegamos a San Cipriano. Mi primera impresión fue decepcionante
pues me habían dicho que era muy lindo y lo primero que vi fue un simple caserío.
En ese momento no me pareció para nada turístico pero, poco a poco, me fue
envolviendo y cautivando su paisaje.Yo me quedé en la cabaña, la cual tenía una hermosa vista al río Dagúa,
allí me instalé y almorcé. La atención fue excelente, me enamoró la simpatía y
la formalidad de las encargadas del alojamiento.
Al otro día empezó mi aventura
y la exploración en la Reserva Natural Rio San Cipriano. Conocí el sendero del
kilómetro 28 y en ese recorrido aprecié más de cerca la naturaleza, la
vista tan hermosa, la tranquilidad que
se siente y se inspira en el lugar sus aguas cristalinas y la riqueza de fauna
y flora.
Iba caminando, disfrutando del
recorrido, abriendo todos mis sentidos al entorno, sus sonidos y deleitándome
con lo que veía cuando tropecé con una tortuga herida que estaba en las vías
férreas, esto me impactó mucho y por primera vez pensé que el transporte que
emplean los nativos “las brujitas” trae sus consecuencias. La tortuga estaba
muy mal herida, destrozada por dentro. El profesor la recogió y la puso boca
arriba en las hojas y yo me devolví; no era capaz de dejarla ahí, entonces la
cogí la metí en una bolsa y la lleve en mis manos pensando que todavía tenía
esperanzas de vivir ya que estaba respirando y dije: “yo tengo micropore le
puedo pegar el caparazón ya que no es en la mitad la herida si no cerca de la
cola” los compañeros me decían que porque no la dejaba ahí que yo era muy horrible
que la dejara morir tranquila, entonces la llevé al recorrido y cuando llegamos
a los túneles la puse cerca de la quebrada y la dejé ahí , con mi amiga quede
de ir el otro día a las 6 de la mañana por la tortuga para traerla a Pereira y
llevarla a el veterinario y que si vivía le iba a llamar Milagros. Pero no se dio
la oportunidad ya que era el último día en San Cipriano y hasta el momento no
he dejado de pensar en la tortuga, ¿Qué sería de ella?
Este suceso dejó en mí una marca y reflexión
de cómo nuestras actividades afectan el hábitat de los animales, de que hay
personas muy insensibles que sólo observan sin hacer nada, como no les afecta
no se detienen a ayudar, siguen su camino, sabiendo que la naturaleza es
nuestra fuente de vida.
Más tarde me reuní con mis
compañeros y deleite mi paladar con las bebidas típicas de San Cipriano y me
dejé contagiar de su alegría, el último día de mi estancia en San Cipriano disfruté
del recorrido en la reserva, fuí a la cascada del Amor y la cascada del Sábalo y
descubrí que este es un destino único ya que tienen una gran riqueza natural y
los nativos tienen una cultura muy definida. Debo destacar el excelente
trabajo, integración y la participación
con la comunidad ya que están muy vinculadas a este proceso turístico y
la conservación del lugar.
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| La tortuga ( Milagros ) |

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